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Lo que dibuja mi mente cuando disfruto el silencio

Y como se trata de una ocasión especial, va con canción…

Lenta la lluvia ha caído.
Pensamientos negativos
se van destiñendo,
se van corrompiendo
de verdes y azules y rojos colores
que cambian el filtro
y vemos ahora la vida
en technicolores
y empieza a buscar la salida,
evitar las bocinas,
encontrar el lugar y el tiempo
para asentarte en tu vida.

Y si quieres abrir tu manito,
posarme en la infinidad de tus dedos,
perderme un ratito
o solo saborear de algún modo
el dulzor de tus labios,
perder la razón…

No entran moscas en tu boca
más si la entreabres
me podría entrometer en tus horas,
armar en un rinconcito alguna choza
y sentarme en las noches a ver tus estrellas
pintar tus colores
y contarte en suspiros mojados
que quiero quedarme a tu lado

Y si quieres abrir tu manito,
posarme en la infinidad de tus dedos,
perderme un ratito
o solo saborear de algún modo
el dulzor de tus labios,
perder la razón,
amarte un momento
y disfrutar el silencio.

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Me gusta pisar las hojas secas (a dos años)

The trapeze swinger – Iron and Wine

Me gusta pisar las hojas secas. Escuchar su quejido rasposo antes de su último suspiro es un placer que en pocas cosas encuentro, porque además es un juego, me divierto y me dibujo una sonrisa de sinceridad cada vez que lo hago. En parte es por esto que me gusta el otoño y sus tonos cálidos y el filtro sepia que le da a los lugares por donde me gusta andar, perdiéndome en los revoltijos de mi cabeza, enredándome en las calles de una u otra ciudad. Antes, recuerdo, lo hacía de tu mano, caminando por la ladera del San Carlos, serpenteando Tobalaba, jugando a asesinar restos de plátanos orientales (un poco como revancha a sus explosiones de primavera). También he empezado a encontrarle un dulce sabor a la independencia de la soledad, y hacer y deshacer a mi antojo, pero reconozco que no soy el mejor prototipo de “hombre-soltero-viviendo-solo”: mi casa no es un desastre, combinan los colores, casi nunca se me junta loza, hago aseo profundo del baño una vez a la semana y la cama la estiro todos los días, barro día por medio y cada cosa tiene y mantiene su lugar. A veces estas acciones son inconscientes, pero cuando las hago presentes veo lo que me dejaste, y te trasciendo en mi cotidianidad. También continúo ejecutando esos pequeños rituales que teníamos: echarnos al suelo, apagar la luz (no en ese orden, claro está) y perdernos en la música que nos gusta, o el cocinar con dedicación y tiempo, o el cerrar todas las puertas de la casa, y algunos días se me cruza por la cabeza la idea de invitarte a comer a mi hogar, de mostrarte una canción que se te gustará o de abrazar la alfombra entre acordes como hace varios años. Me gusta mirar la muerte como un capítulo más de nuestra historia. Creo que nunca le asocié un significado trágico, pero tu experiencia, la mía y el mundo donde se cruzan hicieron que en mi cabeza germinara la convicción de que no es un final, y que es solo una pequeña parte la que acaba en esa acción que raya en lo poético. Tú sigues conmigo, y lo digo con seguridad. No está tu cuerpo, maltratado por quizá qué fuerzas, pero si están tus palabras, tus fotografías y un montón de cosas que sirven para recordarte… pero además te haces presente en el día a día, como si suspiros de ángel inundaran un segundo, una acción o una decisión, reinventando quizá a propósito tu forma de trascender y permanecer. He repasado los últimos versos de la canción que viviste, he releído viejos cuentos de juegos por Peñalolén, de paseos a la playa, de juegos y comidas en la cama, de cortes de pelo y hospitales, de asados, amigos y canciones, de llantos y problemas, de crisis y de lucha, y de todo lo que aprendí estando contigo, y me llena de orgullo ser tu hijo y querer hacer las cosas como tú. Si, un par de veces he llorado, no porque tu ausencia me dé pena, pero tengo derecho a echarte de menos de vez en cuando. Pero alégrate, estoy bien y creciendo, dando pasos hacia mi sinfonía, haciendo de nuestras vivencias parte de mi banda sonora… eso sí, te pido que me recuerdes sonriente, silencioso, cauto y desordenado, que si caigo no te preocupes, porque me sabré levantar, que si lloro o me equivoco no corras a abrazarme, porque tengo personas en quienes tomar aliento, que si sufro acompañes a quienes me importan, y que cuando cosas espectaculares me sucedan te llenes de júbilo tanto como yo me alegraré. Me gusta pisar las hojas secas porque pienso que cada crujido sopla a la brisa las palabras que no te podré decir, y que las lleva hasta donde estás, lejos del mundo, descansando feliz.

Tiempo

No quiero pensar en el tiempo, pero el tiempo indudablemente que arrasa con todo a su paso. Es increíble el trabajo meticuloso en que realiza para dejar pasar situaciones, como retiene sentimientos, como repite y repite sin un fin a la vista los hechos, los recuerdos, los errores, las mentiras y las verdades. El asunto es pensar si el tiempo está de nuestro lado o es un enemigo, un escollo más que debemos enfrentar. Que el tiempo cura, dicen algunos, que hay que dejar que pase el tiempo (como si eso dependiera de nosotros) o que hay que darle tiempo al tiempo; una machi puede curar mi alma, pero el tiempo solo mantiene la dolencia mientras pasa y pasa sin detenerse, y darle más tiempo, ni pensarlo. Y no creo que sea el tiempo quién nos enseña o nos permite olvidar o recordar, sino nosotros mismos que, engañándolo de vez en cuando, sacamos nuestras vivencias de su letal torrente para guardarlo en nuestros calmos lagos del alma, aprovechando de hacer algún ejercicio educativo y permitiendo, luego de haber gastado un poco más nuestras suelas, volver a traerlas al ahora. El tiempo, sin embargo, es el gran compañero del olvido. Es él quien se lleva aquello que no miramos, que no nos pasa o que deseamos que se vaya. Pero a veces elegimos recoger recuerdos y sentimientos equivocados, que debieran seguir el curso del tiempo, pero que en un acto más bien inconsciente nos los quedamos, y nos destruyen, o al menos se convierten en barreras que facilitan la labor del tiempo. El tiempo ha sido enemigo de las memorias de los anónimos, haciendo parecer que la historia que nos cuentan es la verdad absoluta; la historia “oficial” es solo eso, lo que los que detentan una posición hegemónica quieren decir, pero que es solo una de las tantas memorias, de las tantas vivencias que existen y que debieran ser contadas, quizá así entenderíamos un poco más porque nos comportamos de tal modo o de otro, porque tenemos ciertas ideas, una forma particular de ver el mundo y nos ocupamos en las actividades que elegimos. Pero el tiempo es amigo del olvido, lo repito una vez más. Ahora la cuestión es saber si podemos o no sacarnos de encima tal pandemia, y la respuesta… la respuesta solo se halla cuando nuestro cuerpo termina de luchar. Es en ese momento cuando, por fin, entendemos cómo hacer del tiempo no un enemigo, sino un aliado. Mientras hay que dejar huellas nítidas, y limpiar las de aquellos que nos precedieron de polvo de otras que sutilmente las han remplazado. Trascender, dirán algunas. Yo digo simplemente caminar con paso firme, siguiendo a aquellos que pasaron y marcando sendas para que los que vienen no las sigan, ya que solo así engañaremos al tiempo, y sólo así cada una de las memorias anónimas serán vistas y nunca ocultadas.

"el tiempo dura lo que dura el tiempo"

Or revour 2010!

Se va el año de los 192 años de Chile y, como es tradición, he aquí mi recuento del año que (por fin) se termina. No un recuento tipo “diario de vida” o, mas actualmente, cuestionario de correo electrónico o de nota de facebook, sino que un recuento a mi manera.

Ahí les va…

  • Canciones!

Deplasticoverde – Al final de todo

Bruno Mars – Just the way you are

Gepe – Por la ventana

B.o.b – Nothin’ on you

Dënver – Lo que quieras

Julieta Venegas – Bien o mal

Fother Muckers – Lobo mayor

Stones Temple Pilot – Between the lines

Leo Quinteros – Cheerleader

Gepe – Un día ayer

Manuel García – Vida mia (versión MP3)

Jazzimodo – Castillos en el aire

Javier Barría – Historia de terror

Deftones – Sextape

Cee Lo Green – Fuck you

Calle 13 – Calma pueblo

Travie Mccoy – Billionaire

Kids these days – My days

Fernando Milagros – Nadie más

Los Búnkers – Quién fuera

She and him – Thieves

…Y es que solo desapareció, voló de su mano. En un segundo pasó de el mejor momento del dia a un extraño abismo, mezcla de angustia y rabia y desazón y… y quién sabe que cosas mas. Pero ya era inevitable. Ya se había ido. Ya el día no iba a ser igual y ese sabor agridulce permanecería hasta mañana.

Pero ahora, recostado en su pieza, mirando al techo, a la nada, se da cuenta que lo repentino, que lo sorpresivo, que lo instántaneo del hecho creó una pequeña grieta que en el momento se volvió tan oscura que parecía abismo, pero que ahora permite que él se de cuenta que no es necesario el contacto, que no es necesario su calor para sentirla, para recordarla, para amarla…

Ce !

Divagaciones

Entre cervezas, entre el humo de algunos cigarrillos a punto de apagarse, entre vasos y risas y miradas de desconocidos, entre la noche y las estrellas y la luna que nos sonríe desde lo alto, entre medio del aire (y de mis sueños) estas tú, allí sentada, mirándome a veces, riendo, fumando, bebiendo junto a los demás, hasta que de pronto…de pronto estás tu conmigo en un mundo aparte donde nada importa (puede sonar extremadamente cursi) y me tomas de la mano y me llevas aún mas lejos, donde simplemente somos.

Y en ese momento es que separo mis labios de los tuyos

y respiro

y te miro una vez mas y me digo una vez mas “ella es con quien quiero estar”

Divagaciones románticas de un ciudadano que también siente y vive y sueña con el amor.

…’cause all we need is LOVE !!