Húmeda

Desvisto tu alma.
Preparo los dedos para remplazar las lacónicas
Palabras por cadencias fracturadas
Y epítetos mudos.
Borbotones de calor
Se arrancan de mi boquiabierto
Deseo de envolverte.
Sube la risa,
Sube la saliva
Y el rito quejumbroso desvanece
Las Pléyades.
Grita el tiempo,
Cruje el galopante mar
Y las hojas continúan secándose
Sobre el pasto,
Manchando de quietud,
Invitándonos a besar la calma.
Pateo las mil imágenes que se agolpan
Desaparece
Desaparezco
Y lo onírico se hace latente
Creciendo en velocidad
Dos, tres veces
Persigo horrores vacilantes
Que cual sueño se transforman en espera.
Suena la puerta
Y despierta
Miras tu ventana,
Anudando tonterías,
Volviéndolas presente y en tus notas ahora se inscribe una nueva fantasía. Corres a la ducha a rememorar el sueño, vibrando con el agua que precipita la temperatura entre tus dedos. Suspiras, tomas vuelo y vuelves con el anhelo casi aberrante de que tu alma regrese a aquel lugar, a aquel juego, a no despertar.

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