Tribulaciones citadinas

Mi mano empuña el alba.

Mi canto vuela al horizonte de tu alma.

Buen día, muchas gracias,

Mañana vuelvo a gritar por la ventana:

“La puta vida que me diste ahora me cansa”

 

Suena la alarma, colectivo y micro al alza,

sube gente, se va plata, se va todo, ya no hay nada.

Voy atrasado, un auto frena a mi costado y de a poco acelero el paso,

un hoyo y caigo y voy flotando

mientras te miro al pavimento voy llegando.

 

Sin más que levantarme del suelo

para caer una vez más

Levanto los ojos al cielo

y tu sonrisa me ayuda a continuar.

 

Mi mano empuña tu alma,

el alba me encuentra escondido entre tu espalda.

Tomo de tu aire y parto,

ahora grito desde el fondo de mi teatro:

“el peso que me diste se hace más liviano”

 

Sin más que levantarme de nuevo

y en tu corazón volar,

tus manos me llevan al cielo

y tu sonrisa me ayuda a continuar.

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