Cuando las canciones cambian de nombre

Porque un amor violento nos deslumbró

un amor violento nos fulmino.

Un amor pulento nos deslumbró,

un amor la raja nos fulmino…

Llega el punto en que ciertas cosas cambian, y esto es inevitable. Ahora bien, he escuchado muchas veces que estos cambios toman dos caminos opuestos: el bueno y el malo. Pero, ¿serán estas las únicas opciones?. No puedo saberlo. En cambio si se puede saber lo que sucede mientras estos cambios se pronuncian. Al menos yo puedo… al menos acerca del último cambio en mi vida.

Sucedió hace un par de días en un lugar de la capital, entre autos y corceles, entre columnas de concreto y áreas verdes y frente a dos pesebreras de dimensiones desproporcionadas para albergar a un hijo de carpintero pero ideal para hacerse notar entre un mar de personas heladas, sudadas y atentas a lo que en el escenario sucedía. Sin permiso expelían música, aunque tampoco lo necesitaban, puesto que la horda de cantantes improvisados necesitaba de sus acordes y arreglos para hacer calzar la letra, muchas veces inventada en el momento, con el ritmo que de las pesebreras escapaba. Cuando las estrellas se encontraban ya en lo alto, aunque escondidas tras una espesa frazada de nubes (mala suerte para nosotros), una melodía demasiado conocida comenzó a sonar, a invadir mis oídos y mi mente, a abrir cajones repletos de recuerdos de tiempos pasados, empezó a mostrarme escenas de caminos ya recorridos que cada cierto tiempo, fugazmente, aparecían entre mis pensamientos, a descubrir sentimientos hundidos entre otros tantos, y en ese momento, justo cuando comenzaba a paralizarme (una vez más) con ese La, ese Si menor, ese Mi, unos brazos me atrapan y unos ojos vuelven a su lugar cada una de las imágenes, cada recuerdo y sentimiento, y este es el inicio del cambio: esa canción, a través de un hermoso ritual de caricias y suspiros acompañados de miradas y besos, siempre manteniendo ella sus  brazos alrededor mio impidiendo escapar, y yo mis brazos alrededor de ella sin pensar en salir corriendo, se despoja de esos recuerdos para ser la misma canción y, a la vez, una totalmente distinta dentro mio, y con esto poder decir, mirando a sus ojos, que gastaría mi vida entera si fuese necesario en comprar la tuya…

Y es así como, sin previo aviso, sucedió este cambio que, aunque pequeño, se siente enorme. Y es que así se siente, dicen, cuando las canciones cambian de nombre.

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Un comentario en “Cuando las canciones cambian de nombre

  1. me encanto leer esto, que rico saber que tiene otro nombre y puedes disfrutarla, a veces oigo esa cancion y surgen recuerdos a los k sonrio y digo,fue lindo pero que soy afortunada de oirlo ahora de la persona que amo, tu en tu camino yo en el mio siendo felices, esa es la idea, mucho exito amo verte feliz con la mako amo ver feliz a la mako con tu, y ame leer esta nota. (de pura casualidad xD) saludos alos dos y no dudes en gastar la vida por ella ♥

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